
Entre la noche del viernes 8 y el lunes 11 de agosto comenzamos con la incursión a pleno en las playas de nordeste brasileño, recorriendo las que se encuentran al oeste de Fortaleza. La primera fue Guajirú donde dormimos el viernes. Nos la había recomendado el gerente de la Mercedes Benz de Palma cuando cambiamos los amortiguadores. Sin dudas un lugar agradable, muy tranquilo, con pocos hoteles y posadas y unas cuantas casas para alquiler. El lugar es ideal para ir con niños pequeños y suponemos que pésimo para los adolescentes, ya que no advertimos ninguna “movida” por la noche (salvo la celebración de una novena en la Iglesia y posteriormente algunos juegos tipo kermesse que los más jóvenes del pueblo protagonizaron hasta las ¡11 de la noche!).


Lagoinha nos gustó mucho. El pueblo tiene más servicios y la actividad es más intensa, aunque sin llegar a ser la joda total. La playa se extiende debajo de unos acantilados sobre los que está construido el casco urbano. Tiene unos cuantos restaurantes, un hotel y algunas barracas (lugares más pequeños que expenden algunos “petiscos” y bebidas). Hay WiFi y duchas en los restaurantes sumados a suficiente cantidad de palmeras que nos proporcionaron sombra y motivaron a pasar una noche muy tranquila junto al mar. Se justifica dedicarle un día de estadía.


Paracuru es un pueblo más grande, con una costanera bastante extendida, aunque un poco desordenada. La playa es aceptable, pero unos cuantos sectores tienen piedras. Almorzamos allí y nadamos frente a unas sencillas barracas con precios accesibles, situadas al este del pueblo.
El domingo por la tarde hasta el martes a la mañana, nos quedamos en Cumbucu, lo mejor de estas cuatro playas, con un extenso litoral pleno de arenas blancas y de fácil acceso al mar por distintas calles transversales a la costa. Algunos lugares tienen además buena sombra y hay mucha oferta gastronómica y hotelera. Estamos a solo 28 km de Fortaleza.


La atracción principal, la constituyen los inmensos piletones que se forman en la marea baja, lo cual es ideal para la práctica del Kitesurf y muy agradable para los bañistas que prefieren el mar sin olas. Esto ocurre justamente por la bajamar, que deja al descubierto a unos 200 metros de la playa, una barrera de arrecifes responsables de que la marejada no llegue a la costa permitiendo que el agua se ponga más transparente y plana. Ello sumado a los fuertes y permanentes vientos del este-sudeste, son ingredientes especiales para que una miríada de kitesurfistas cubran esa zona y otras más hacia el oeste (a la que por tierra solo se accede en buggy). Muchos dicen que es éste el principal destino de Brasil para la práctica de este interesantísimo deporte y que los mejores del mundo vienen aquí a entrenarse.

Conseguimos en Cumbucu un hermoso lugar donde quedarnos dos noches. Lo hicimos en la parte oeste del pueblo, al final de una amplia calle empedrada, rodeados de casas de veraneo (la mayoría tienen caseros que nos garantizaron la tranquilidad del lugar para pernoctar), y bajo la inmensa sombra de dos generosos castaños. No recordamos camping con mejores condiciones para estar frente a tan hermoso mar.
Las fotos la pueden ver en este enlace: Guajiru, Lagoinha, Paracuru, Cumbucu
Nuestro próximo destino: ciudad de Fortaleza y sus playas.
Muy lindas las playas y todos los lugares que hasta ahora estan conociendo, lsa fotos y relatos muy buenos.
suerte y Buena Ruta
Muy lindo lugar
Buenísimo Carlos! Me alegro que te haya gustado Cumbuco! Yo fui 2 veces a hacer kite!